Cuba y el ahorro de energía
Una de las premisas del avance económico en Cuba es el ahorro de todo tipo de recurso material, en especial el combustible en virtud de sus altos precios en el mercado internacional el cual en este momento asciende a 100 dolares el baril. Sin dudas, el ahorro se ha convertido en una fuente de ingresos para la economía cubana y de ahí emerge la cobertura financiera para programas tan abarcadores como un ambicioso plan de construcción de cien mil viviendas anuales. Como parte del plan de ahorro se venden a la población utensilios domésticos eficientes en sustitución de los derrochadores y se distribuyen a las familias bombillos que consumen menos energía eléctrica. Como parte del nuevo plan se adquirieron materiales a fin de reponer las líneas de transmisión eléctrica en mal estado y reparar y continuar la modernización de las plantas termoeléctricas; y para atenuar en lo posible el impacto de esas averías el gobierno hizo una inversión significativa en la compra de platas eléctricas móviles. En esta tarea de cambio de equipos se realiza por parte de Jóvenes cubanos integrados al Programa de Trabajadores Sociales los cuales han realizado esta tarea y otras también en 14 países contribullendo al ahorro energético de esas naciones. Otro de los instrumentos que ha contribuido al ahorro es la producción de unos 110 megawatts por la Empresa Nacional de Hidroenergía la cual durante 2007 permitió a Cuba el ahorro de más de 30 mil toneladas de combustible. Estas unidades dispersas en nueve de las 14 provincias de la isla permiten a más de 35 mil cubanos disponer de servicios eléctricos en lugares apartados y de difícil acceso.

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